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De científica en el Cosmocaixa

Actualizado: 30 dic 2018

Me encanta tocar, experimentar, investigar cómo funciona todo lo que me rodea. En el Cosmocaixa puedo pasar todo un día jugando a ser científica, con robots, en un planetario, en un bosque inundado, participando en talleres... es genial!

Escuchad a Sofia y a su papá Pep hablando de esta experiencia en el programa de radio infantil ICATKIDS en Icat FM-Catalunya Ràdio. Cada sábado a les 10h en la sección EN MARXA, PAPES

Cuando papá me lo dijo no me lo creía:¿un día entero en el Cosmocaixa? Jamás lo había hecho? Pero como ya tengo seis años y me encantan las ciencias, me apuntó a muchas actividades. No me quedaría ni un segundo para aburrirme!

Reservamos los talleres con unos cuantos días de antelación. Papá prefirió no esperarse a hacerlo el mismo día, porque tienen plazas limitadas y nos podríamos haber quedado sin. En los días de fiesta vuelan! Dos de ellos me hacían mucha ilusión: el "Toca Toca", para tocar animales de verdad, y la exposición de Robots. Por eso, durante el camino, escuchamos en el coche a los Antònia Font, que tienen muchas canciones que hablan de robots. La que se llama Robot tiene un video que mola mucho!

Llegamos justo cuando abrían las puertas, a las diez. Así encontramos sitio en el párking gratuito para visitantes que está en frente mismo del museo. Tiene pocas plazas y se llena rápido. Mientras papá se encargaba de las entradas, yo me entretuve en el vestíbulo con dos péndulos: uno pequeño y otro tan alto como los cinco pisos del Cosmocaixa.

Pasar asegurar plaza en los talleres y actividades en días festivos, mejor reservar con 3 o 4 dies de antelación, mínimo. Y para tener sitio en el párking gratuito vale la pena ir temprano cuando abren

Entramos, y corrí directamente hacia los "Robots". Es una exposición muy chula, con todo de máquinas. Las primeras son antiguas, una imprenta vieja y autómatas. Pero lo que mola más son las máquinas que se mueven como si tuvieran vida propia, como un dinosaurio de los que utilizan para hacer películas.

Caminando por la exposición se me enganchó un robot muy divertido que se parecía a los de Star Wars y me hacía de guía. Iba delante de mis pasos! Después flipé con dos robots que me impresionaron: uno jugaba al memory contra personas de verad, y el otro al tres en raya. Jugamos una partida emocionante!

Para entender bien cómo funcionan los robots, participé en el taller "El viaje de Rodabot".

Unos quince niños practicamos con robots pequeños, y descubrí que gracias a los sensores saben cuándo detenerse, girar o hacer otras acciones programadas. Los sensores de rayos infrarrojos detectan objetos como si fuesen ojos. Los de sonido actúan cuando haces palmas. Y los de luz dejan de funcionar cuando los tapas.

En el Cosmocaixa siempre estoy interactuando y así aprendo por mi misma. El taller Creactivity consiste en probar e investigar con el material que yo elijo y a mi ritmo. Yo sola descubro las cosas!

Después de las primeras emociones, salimos al Jardín de Arquímedes para desayunar. Es un parque pequeño al aire libre con bancos para descansar. En lugar de columpios, hay algunos de los inventos que creó un señor griego que se llama Arquímedes... hace más de 2.200 años! Como un telescopio de palabras. Se trataba de dos antenas separadas por cien metros de distancia, papá y yo nos pusimos a hablar cada uno frente a una de ellas... y nos escuchábamos perfectamente!


Me fascinaron tanto estos trastos que cuando volvimos al museo fui al área de experimentos de física. Son mis preferidos. Mola mucho ir probando, apretando botones, ver las cosas increibles que les pasan a los objetos y entender cómo funcionan las leyes del movimiento, de la luz... podría estarme más de una hora!

Papá me seguía como podía. Oí que iba cantando flojito un rap de Violadores del Verso que le vino a la cabeza y se le enganchó: No pases por alto a los genios. Hasta que llegó el momento de ir al Creactivity. Un taller genial! Había varias áreas temáticas de materiales, y los niños podíamos investigar los que más nos atraían y crear nuestros inventos.

Cada uno trabajaba a su ritmo. Yo estuve un buen rato descubriendo cómo funcionan los circuitos eléctricos. Después inventé un objeto volador y creé una película de dibujos animados con unas figuras de animales y un ordenador. También podía trabajar mecánica, sombras chinas... Fue una hora y media que me pasó volando!

Para las comidas hay una zona de picnic y uno de los mejores restaurantes de Barcelona para los que comen sin gluten. También se puede descansar en el Jardín de Arquímedes y la plaza de la Ciencia donde los niños juegan con inventos a gran escala

De pronto, noté que me entraba mucha hambre. No había ni pensado en comer! Como hacía buen tiempo, nos instalamos en la zona de picnic, con algo de jardín y unas mesas de madera. Otro día probaremos el restaurante, un buffet libre que tenía muy buena pinta, con menú para celiacos. Papá leyó en un cartel que le habían dado premios por la calidad, porque se preocupaba por la salud de los niños y por la naturaleza. Hasta la vajilla era biodegradable.

Papá quiso tomar un café en la plaza de la Ciencia, también al aire libre. Jugué un rato con un reloj de sol, la esfera de las estaciones, una cápsula del tiempo y otros inventos que han hecho historia, reproducidos a gran escala. Estaba lleno de niños corriendo por allí.

Sin embargo, la mejor idea para digerir los macarrones fue ir al planetario. Era un cine redondo, la pantalla tenía forma de cúpula gigante, y para ver bien la película me tenía que estirar en una butaca súpercomoda! "El viaje de Cloe" era de dibujos animados y explicaba los planetas y estrellas.

A papá no le gustó mucho, decía que era rancia por los dibujos y la música. Nos hubiera gusta más con canciones como A mil años luz de Sidonie. La próxima ocasión iremos a ver, mejor, una peli en 3D, como "El sueño de volar".

Para aprender todo sobre el sistema solar resultó mucho mejor el taller del Planetario Burbuja. Chulísimo! Con el sol, la luna y el resto de astros dando vueltas. Estuvimos a oscuras mirando las estrellas y, cuando reprodujimos los planetas en el espacio, a mi me tocó aguantar Neptuno. No pesaba tanto!

Cuando salimos, tenía ganas de luz natural. Papá me preguntó si ya estaba cansada y quería marchar, pero yo me negué rotundamente. Quedaba el "Toca Toca", que era el taller que me hacía más ilusión! Las ciencias también son animales y plantas!

En el Cosmocaixa hay espacios dedicados a la biología y al medio ambiente. Lo que más me fascina es encontrar dentro de un edificio un bosque inundado, con árboles gigantes y peces enormes, algunos con bigote, mantas, pájaros tropicales, una capivara y hasta una tarántula!

También hay esqueletos de animales prehistóricos, para que podamos entender cómo han evolucionado las especies hasta hoy día. Me quedé boquiabierta ante un pez que existió hace cien mil años y deseé que aún quedase alguno vivo en algún rincón del mundo.

Recomiendo a todos los niños que no se pierdan el Planetario Burbuja y el Toca Toca, actividades didácticas y muy entretenidas. Cada una dura 45 minutos, aunque el tiempo pasa volando

Papá me cantó a la oreja Mama Tierra, de Macaco, y me despertó de sopetón: "va, que llegaremos tarde al Toca Toca!" Corrí hacia el taller, donde nos esperaban dos monitores que dividieron a la gente en dos grupos pequeños para entrar a la sala. Había acuarios y terrarios, distribuidos en tres climas: tropical, desértico y mediterráneo.

Primero, nos lavamos las manos sin jabón. "¿Verdad que los animales no se limpian con jabón?", nos recordó el monitor. "Pues nosotros tampoco, si no los contaminaremos". Y empezó un recorrido con explicaciones sobre como viven los habitantes de cada clima.

A menudos nos sentábamos en el suelo y nos traían algunos animales para tocarlos: una rana australiana que tenía la piel como el "slime"! También un milpies, que se me escapó de las manos, un jerbillo muy suave, un gekko arrugado por el sol y, la que me moló mas, una serpiente roja que se llamaba falsa coral. No me dio miedo!

Los que más grima me dieron fueron la estrella de mar yun animal que en castellano se llama "pepino de mar" y en catalán tiene un nombre que vaya... "cagarro de mar"!!!

Al final del taller, los niños nos sentamos frente a un mapa y jugamos a colocar a los animales en su clima correspondiente.

El Toca Toca duró más de 45 minutos, aunque hubiera pasado más tiempo. Pero ya llevábamos un día entero en el Cosmocaixa, había anochecido y teníamos que volver a casa. Yo estaba tan emocionada con las ciencias que iba parando en cada vitrina y dando explicaciones yo solita. Le dije a papá que de mayor quería ser maestra de una escuela de biología y tener un laboratorio para experimentar.

En el coche, papá puso el último disco de Judith Neddermann. Dice que la canción 21 habla de un descubrimiento científico. Se ve que si proyectamos toda la historia del Cosmos en un año, el hombre sólo duraría 21 segundos. No lo entendí mucho, aunque me gustó la canción. Y cuando terminó, le pedía a papá el teléfono para llamar a mamá y decirle: "Mamá, yo de mayor quiero ser científica". Gracias a Cosmocaixa!



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